Desde mi modesta experiencia, y como estos dÃas se habla mucho del tema sindical, voy a tratar de contarles cómo funcionaban los sindicatos durante el franquismo, al menos en mi sector, que era el de la construcción.
El asunto es mucho más difÃcil de explicar de lo que parece, porque algunos detalles importantes se basan en cuestiones sociales más que laborales, y eso es complicado de entender para el que no conoció aquellos tiempos.
En primer lugar, hay que decir que el Fuero de los Trabajadores era mucho más favorable para el obrero que la actual Ley, y eso se debÃa a que el régimen franquista no querÃa tener una verdadera oposición, y para ello hacÃa muchas más concesiones a los trabajadores de las que ahora se hacen. Esa es la parte clave y la más difÃcil de explicar:
En una democracia, el que gana las elecciones está legitimado para gobernar sin miedo a que se organicen grandes movimientos contrarios que se unan para derribar el régimen. Pero en una dictadura, al no haber elecciones, se maneja con una mano la represión y con otra la concesión. Es el viejo método del palo y la zanahoria, pero al franquismo le funcionó y por eso duró tantos años sin revueltas de verdadera importancia. ReprimÃan, sÃ, pero también concedÃan a menuso lo que se les pedÃa para rebajar de ese modo la presión.
El régimen franquista, además, no era homogéneo. Dentro de la Falange, que era el único partido permitido, habÃa dos ramas, una más conservadora, a la que llamábamos la Falange Vieja, o Falange Rancia si hablábamos en privado, y otra mucho más sindicalista y obrera, procedente de las JONS. La gente de las JONS se fue haciendo cargo poco a poco de la representación sindical y con toda clase de pretextos iba negociando mejoras salariales y laborales.
Como los sindicalistas de peso eran altos cargos del régimen, a los empresarios no les quedaba más remedio que ceder, proque muy a menudo estas mejoras venÃan impuestas desde arriba, ya fuese por convicción o por miedo al descontento obrero. De esta manera, los representantes de los trabajadores jugaban también con una mano a halagar al régimen y con otra a cobrarse ese apoyo.
El equilibrio de fuerzas era muy distinto al actual, y al no existir diferencias ideológicas, por lo menos en teorÃa, las discusiones acababan girando necesariamente en torno a los horarios, las vacaciones, y las pagas extras, comparando lo que tenÃamos en España con el entorno europeo en el que el franquismo querÃa ser admitido a toda costa.
De esas circunstancias salió un Fuero de los Trabajadores tan favorable. De eso, y de que socialmente estaba muy mal visto que los trabajadores de una empresa lo pasaran mal. Por esta última razón, y como manionbra publicitaria, muchas empresas construyeron viviendas para sus obreros, porque si los empleados de una gran empresa vivÃan en chabolas o viviendas de mala calidad resultaba de una pésima publicidad para la compañÃa. Con los pequeños empresarios pasaba un poco de lo mismo: si tus empleados iban a trabajr en bicicleta y los de la competencia iban en moto, tu empresa perdÃa credibilidad.
Esto también lo aprocvechaban los sindicatos para negociar, y asÃ, a trancas y a barrancas, sin libertad para elegir sindicato, pero con la seguridad de que el que habÃa sacaba lo que se podÃa ir sacando, aguantamos aquellos años. El paÃs era más pobre y ganábamos todos menos, pero los sindicalistas de entonces, los que nos defendieron aquellos años, no creo que fuesen peores que los de ahora.
 Luis MartÃnez. Valladolid.