Archive for the ‘Cultura’ Category

Cosmética para hombres

Domingo, Octubre 23rd, 2011

La cosmética para hombres ya no es lo que era, por supuesto, pero aún quedan unos cuantos ejemplares como los de esta viñeta del alemán Beck.

Por Beck. Haz click para aumentar.


Un libro sobre la guerra de África (12 balas de Cañón)

Lunes, Julio 25th, 2011

Durante los actos de la Semana Negra de Gijón, se ha presentado hoy domingo la novela Doce Balas de Cañón, de Rafael Martínez Simancas.

Como anfitrión y comentador de la obra actuá Paco Ignacio Taibo, que realizó una semblanza muy interesante de la novela como enfrentamiento entre dos modos de ver la vida, encarnados en un actor que tiene que ir ahora a aquel lugar a representar el papel del militar que defendió la plaza, y la propia historia de aquel militar.

Y es que doce balas de cañón es eso: una novela épica y sin complejos sobre el heroísmo delas fuerzas españolas en África y el desastre de Annual. Una novela sobre la impericia de los militares españoles que mandaban aquella operación y la férrea determinación de resistir en el sitio de Igueriben.

En Doce balas de cañón se recogee el carácter de Benítez, el militar al mando de la plaza, su hoja de servicios llena de valentía, borracheras e indisciplina, su determinbación de cumplir con su deber, su fatalismo, el fatalismo desesperado de los jóvenes soldados, casi todos analfabetos, que defienden aquel rincón olvidado y la insidia de una guerra que nadie podía ganar, unos por falta de objetivos reales que defender y otros por falta de medios propios con que atacar.

Y entr tanto, el actor que debe representar su papel, trata de imbuirse de toda esta época y este espíritu, pero sin conseguirlo, porque se llena de ideas y de imágenes, pero no logra atrapar ningún verdadero sentimiento.

Curisoamente, nos ccontó el autor, a los dos héroes princpales de esta batalla, les fusilaron al comienzo de la guerra civil. A uno, en África, por republicano, al otro en Paracuellos, por fascista. Esta es nuestra España.

Y no, no se habla de la épioca de los moros, de los cabileños, ni de Abd el Krim. Porque una novela no es imparcial ni debe serlo si pretende ser sincera. Porque los moros no son los nuestros.

Javier Pérez


El misterioso naufragio del Waratah

Miércoles, Marzo 16th, 2011

Datos del buque:Construído por el Astillero Barclay, Curle & Co en el rio Clyde, Escocia, terminado el 12 de Septiembre de 1908. Los armadores eran Lund´s Blue Anchor Line. Capacidad máxima 430 pasajeros y 119 tripulantes. Capitán J.E. Ilbery.Eslora: 465 pies; Manga 59,2 pies; tonelaje bruto 9.339 tons. Velocidad máxima 13,5 nudos.

 

En la tarde del 26 de Julio de 1909, el nuevo transatlantico de pasajeros Waratah salió de Durban hacia Cape Town, donde se lo esperaba el Jueves 29 de Julio de 1909. 

Desde Capetown debia retornar a Londres de donde había salido. En algun lugar de la costa de Transkei, cerca de East London, el Waratah se desvaneció sin rastros con 211 almas a bordo. Cuando no llegó a Cape Town, la preocupacion aumentó y se iniciaron extensas búsquedas, pero nunca se encontró o recuperó nada, ni siquiera restos flotantes, y así comenzó uno de los más extraños misterios de la historia marítima.

SS Waratah

EL BUQUE

El Waratah era muy lujoso, de dos hélices, con calderas a carbón. Estaba recien construído y era el barco bandera de la flota de Lund´s Blue Anchor Line. Estaba construído y comisionado para servir como “liner” de pasajeros y carga en la popular ruta de emigracion a Australasia. Aún su nombre reflejaba su afinidad con las antípodas, “Waratah” es la flor emblema de Nueva Gales del Sur en Australia.

SS Waratah en su bautismo en el Rio Clyde.

La Blue Anchor Line tenía otro barco en servicio en sese momento, el Geelong. Ya que el Geelong habia probado ser muy exitoso, el Waratah se hizo de especificaciones similares, siendo capaz de 13 nudos y se decía que era imposibLe que se hundiera, ya que tenia ocho compartimientos estancos construídos a lo largo de su casco.

EL 1ER. VIAJE

El 5 de Noviembre de 1908, el Waratah, bajo el comando del Capitán Joshua E. Ilbery, salio de Inglaterra hacia Australia.

Capitán Joshua E. Ilbery

Zarpó con 689 emigrantes apretados en los dormitorios de tercera clase de las bodegas y 67 pasajeros de primera clase en el lujo de las cubiertas superiores.

Salon de primera clase y sala de estar.

El viaje a los destinos asutralianos de Adelaide, Melbourne y Sydney estuvieron sin problemas para el Waratah en su primer viaje. Sin embargo informes no confirmados de la tripulacion dijeron que el capitán, un marino competente que habia navegado en clippers y comandado grandes vapores por casi 30 años, no estaba satisfecho con la estabilidad del Waratah. En el viaje de retorno se cree que personalmente supervisó la carga para asegurarse de que el lastre estuviera correctamente colocado por la estabilidad del buque. Con la mayor parte de sus pasajeros emigrantes desembarcados en Australia, las bodegas fueron llenas con 6500 toneladas de cueros, trigo, harina, carnes congeladas y concentrados de plomo. El Waratah también fué a dique seco antes de su retorno y se le dió el visto bueno.

El 27 de Abril de 1909 el Waratah zarpó nuevamente, esta vez para los puertos de Durban, Cape Town y luego a Londres. En su pierna a Durban, tambien tuvo un pasaje libre de problemas y buen tiempo. Aunque fue todo bien, un pasajero, Claude Sawyer, se bajó del barco en Durban diciendo que no estaba contento con la estabilidad del buque y que creía que algo terrible le sucedería.

EL VIAJE FINAL

Sawyer, un ingeniero, era un experimentado viajero que habia ya hecho 16 viajes completos en ese entonces. El tema de la estabilidad no hubiera sido un concepto extraño para un ingeniero. Se preocupò tanto de ésto que se bajo y le envió un cable a su esposa en Londres diciendo “Pensé que el Waratah era inestable (top heavy), me bajé en Durban“. Tambien se dice que Sawyer habia estado experimentando pesadillas en las cuales se le avisaba de un desastre inminente, pero no se le dió seriedad a estos avisos.

El Waratah zarpó de Durban en la tarde del 26 de Julio de 1909 y la mañana siguiente paso al más lento Clan MacIntyre, también en la ruta para Cape Town.  Los dos buques intercambiaron saludos de cortesía por lámparas de señales, ya que ninguno tenía radios. Las radios solo fuero un medio de comunicacion a bordo de los buques a partr del hundimiento del Titanic en 1912, tres años más tarde.

Pintura del Clan MacIntyre por Richard W. deRosset

Para el tiempo en que el Waratah se perdía en el horizonte, el mar estaba más movido, con una tormenta acercandose desde el SO (la direccion hacia donde iba el barco). Este es el último avistaje del Waratah antes de su misteriosa desaparicion.

A aproximadamente las 21:30 horas del 27 de Julio de 1909, un liner de la Union Castle, el Guelph, que iba en direccion contraria hacia Durban, pasó a un buque que se movía cerca de la costa y nuevamente se intercambiaorn señales de luz, pero sólo se identificaron las tres letras finales del nombre del buque……. T-A-H.

Cuando el Waratah no llegó a Cape Town en la hora señalada no se alarmo nadie ya que se presumió que estaba demorado por la tormenta que habia pasado por la costa. Aunque todas las estaciones de busqueda fueron puestas en alerta,sólo tres días despues que no llegara a Cape Town y luego que los buques que habian salido de Durban despues del Waratah llegaron, se dió la alarma en forma seria. Remolcadores de puerto fueron enviados desde Durban y Cape Town para encontrar al buque.

Comenzaron rumores acerca de que el Waratah habia tenido problemas de máquinas y que habia teniod una explosión a bordo. El Capita del Guelph, de la Union Castle, calculó que si en realidad era el Waratah con el que habian intercambiado señales en la noche del 27 de Julio, entonces debería haber cubierto 70 millas náuticas desde el contacto con el Clan MacIntyre 15 horas antes. Para un buque que podía hacer 13 nudos, esto sugería que algo andaba mal con sus máquinas. Estaba a la merced de las corrientes de las Agulhas de 4 nudos?

A la tarde del 27 de Julio otro buque, el Harlow, informó haber visto humo en el horizonte donde debiera haber estado el Waratah. Dos horas después, el capoitan del Harlow vió lo que parecía ser luces al tope de un mástil y luego dos flashes en rápida sucesión, el segundo saltando al aire; se sugirió que podrian haber sido relámpagos o fuegos en la costa.

LA BUSQUEDA

Los remolcadores que salieron volvieron sin novedades. La ansiedad aumentaba y los familiares y amigos de los pasajeros demandaron informes de la Blue Anchor Line en Cape Town y Londres. El mismo tiempo comenzaron rumores, algunos diciendo que los buques Insizwa y Tottenham habian visto cuerpos flotando  cerca de la boca del río Bashee, unas 350 illas al sudoeste de Durban. Se dijo que el Tottenham habia inspeccionado los objetos en el agua, pero el capitan creía que no eran humanos sino de peces. No se llevo a cabo ninguna inspeccion detallada sin embargo.

El  Insizwa no siquiera para rescatar lo que pensó eran cuerpos, ya que su carga se habia movido con las olas grandes y se pensaba que era una operacion peligrosa. El capitan tampoco quiso asustar a sus pasajeras. Los grupos de rescate estaban furiosos por ello e inmediatemente enviaron un remolcador desde East London a buscar cuerpos flotantes. No se encontró nada más que trozos de ballenas ( algo comun en esa época en que los balleneros descartaban porciones inútiles de las ballenas).

Se comenzaron búsquedas extensas ya que no se encontraban restos y se pensaba que el Waratah había quedado al garete, siendo llevad por las fuertes corrientes oceánicas.

La Royal Navy basada en Port Natal (Durban) envió a los cruceros HMS Pandora y HMS Forte para buscar en la coste Este de Sud Africa. Estos fueron más tarde acompañados por el HMS Hermes, pero no se encontró ninguna señal. En Seoptiembre de 1909, cuando ya no habia esperanzas, la Blue Anchor Line y el gobierno australiano chartearon al Sabine de la Union Castle para conducir una búsqueda extensa de las aguas costeras sudafricanas. Esta búsqueda se inició ya que los australianos pensaban que aún estaba a flote y se informaba que sus provisiones podían durar hasta un año.

La teoría de que el Liner aùn podía estar a flote estaba basado en búsqueda del Waikato, un barco que había quedado sin máquinas en 1899 en las mismas aguas había flotado al garete por 14 semanas hasta que fué luego encontrado en la isla remota de St. Paul en el Océano Indico, casi a medio camino a Australia. Basados en esta experiencia, el Sabine siguió una ruta de busqueda similar  cubrió 14.000 millas en 88 días. Fue´au tan lejos como las islas Kerguelen y Crozet en el Oceano Sur, pero no hubo ni trazas del Waratah.

Mapa del área de busqueda.

Al año siguiente, 1910, los familiares de los pasajeros del Waratah chartearon al Wakefield e hicieron su propia búsqueda que duro meses, pero otra vez no se encontró nada. 

LA CORTE DE INVESTIGACION Y LOS RUMORES

En Diciembre de 1910 comenzó la investigacion oficial de la desaparicion del Waratah en Londres. Por semanas se entrevisto gente, desde un confeso polizonte hasta arquitectos navales que habian diseñado al liner. Aun Claude Sawyer, el ingeniero que soño su desastre tuvo su chance y somo ocmo una persona muy estable y nunva vario ni elaboró si historia. En realidad, habia soñado lo del Waratah antes de su desembarco, dijo:”Vi al Waratah en grandes olas, una pasó sobre su proa y lo empujo hacia abajo, roló sobre su costado de estribor y desapareció”. Le contó ésto al gerente del Union Castle Line mientras compraba su boleto de retorno a casa a mañana siguiente. Se vio que todos los sueños de Sawyer habían sido antes de que el buque estuviera perdido y por ende no tuvo problemas con su credibilidad.

Tambie se pidió opiniones de expertos sobre la establidad y rolido excesivo que se habia informado a bordo del Waratah en su viaje hacia Australia. Esta teoría fué más creíble y se rechazo la teoría de que derivara. Se aceptó que el Waratah debia haberse volcado en una tormenta excepcional, la primera tormenta real que habia tenido desde su botadura, y que se precitipo al fondo del mar con todos a bordo.

Waratah mostrado cubierto por grandes olas.

El misterio del Waratah no terminó con el juicio de 1910, ya que por años circularon rumores. Esos variaban desde cuentos de niños blancos náufragos que eran cuidados por tribus amigables en la costa del Transkei, hasta mensajes en botellas y que se habia encontrado un salvavidas del Waratah en las playas del Oeste de Australia. Todas probaron ser falsos. Hubo otro rumor de que el barco habia sido tragado por un inmenso remolino en el oceano causado por un terremoto submarino.

La pregunta más dificil para los expertos maritimos era como, un barco de 150 metros, supuestamente inhundible, desaparece durante una tormenta de la cual muchos otros barcos habian sobrevivido. Muchos capitanes contaron sus experiencias con olas extrañas y “agujeros” en el mar fuera de la costa este de Sud Africa.

OTROS DESASTRES Y AVISTAJES

El 7 de octubre de 1925 el vapor dE carga griego Margarita salió de East London y se dirigió hacia el sudoeste. Temprano a la mañana siguiente envio una señal de socorro diciendo:” Barco casi sin manejo con una escora de 20 grados. Mar grueso rompe sobre el buque”. Señaló su posicion como al sur de la boca del Fish River. Esta fué la última comunicacion con el barco y en horas un grupe de rescate salio, pero como con el Waratah, desaparecio sin trazas.

En el mismo año de 1925, un piloto de la Fuerza Aérea Sudafricana, el tte. D.J. Roos, informó de haber visto un buque sumergido mientras volaba sobre la costa del Transkei en un día de mar muy calmo y claro.

El Tte. Roos, convencido de haber visto el pecio del Waratah, dibujó un mapa de su localizacion en la boca del Río Xora.

Este informe de avistaje inició otro vuelo unos años más tarde, pero debido a pobres condiciones climáticas y problemas de motor, nunca fué re-confirmado. Lastimosamente, en corto tiempo el Tte. Roos fallecio en un accidente de auto y su mapa se perdió por muchos años.

Cuatro años más tarde, un señalero de los Rifleros Montados del Cabo, Edward Joe Conquer, dijo que podía haber visto el hundimiento del Waratah en 1909. El 28 de Julio de 1909 Conquer estaba estacionado en la boca del río XOR en el Transkei, en prácticas de tiro con balas reales.

Dijo que ese día observó un buque cuya descripcion era igual al Waratah, navegando en tormenta y luego rolar y desaparecer. Su historia nunca fué tomada con seriedad, pero fue narrada en detalle por Lawrece Green en su libro “Eight Bells at Salamander”, un libro sobre accidentes marítimos misteriosos  fuera de las costas de Sud Africa. Tambien la historia de Conquer fuñé un ingrediente fundamental en la busqueda de Emlyn Brown del Waratah, muhcos años más tarde.

En 1936 el capitán del Rabaul, un vapor de carga de 11.000 tons informó que estuvo en una tormenta con vientos huracanados mientras navegaba hacia el sur desde Durban. A las 0300 una enorme ola rompió sobre su proa, destroxzando las tapas escotilla delanteras y dañando el frente del puente. El capitán estaba convencido de que el Waratah había encontrado una ola similar y luego posiblemente otra la cual habría llenado sus bodgas de agua y lo habria mandado al fondo.

EL “AGUJERO” EN EL MAR Y OLAS EXTRAÑAS

Algunos años más tarde, en 1964, el capitan del Edinburgh Castle de 28.000 tons informó de una inmensa cavidad en el océano, que causó que el buque escorara hasta un ángulo de 30 grados.

Este fenómeno del “agujero” en el mar tuvo reconocimiento internacional en 1973, cuando un oceanógrafo de la Universidad de Cape Town publicó un paper sobre olas anormales en la costa este de Sud Africa. El profesor Mallory determinó que olas anormales extrañas de hasta 20 metros de altura ocurrían en un angosto cinturón entre Richards Bay y Cape Agulhas. Propuso que una combinacion de la angosta y rápidamente creciente plataforma submarina, la potencia de la corriente de Agulhas y una severa tormenta podian causar profundas ondas marinas que convergían en olas gigantes, lo bastante grandes como para tapar aún los barcos más grandes. Su informe fué distribuído a todos los barcos que navegaban por el área y se les informó que estas olas se generaban cuando sistemas frontales hacia el sudoeste se movían por las costas sudafricanas. Los buques fueron informados que debían mantenerse fuera del circulo de 200 millas en estas condiciones.

El fenómeno de las olas extrañas ha sido desde entonces la teoría más creíble de la desaparicion  sorpresiva del Waratah.T

Es comun creencia ahora que el liner sufrió un impacto severo por una de estas olas gigantes, causando que las tapas escotillas de madera en su proa colapsaran y se llenaran de agua sus bodegas. Muy seguramente se habria ido hacia el fondo rápidamente, atrapando a todos dentro del buque ya que no habria habido tiempo de sacar los botes salvavidas. Cualquier resto flotante habría sido llevado rápidamente por la corriente de Agulhas de 4 nudos, no dejando  ningún signo del naufragio para los grupos de rescate que llegaron a la escena una semana más tarde.

la fuerza de esta corriente fué comprobada en 1971, cuando el buque carguero Heythrop perdió un bote salvavidas luego de una explosion en su sala de maquinas. El buque fue remolcado a salvo hasta Port Elizabeth, pero el bote fué hallado intacto 15 meses más tarde en Australia del Oeste.

BUSQUEDAS CONTEMPORÁNEAS

En 1977 una investigacion rutinaria con side scan sonar hexcha por el CSIR localizó un pecio, que se creyó era el Waratah. El pecio estaba a 120 metros de profundidad y a algunas millas de la boca del Rio Xora.

Boca del río Xora, Transkei

Este contacto causo mucha especulacion y muchos historiadores negaron que fuera el Waratah debido a las horas del avistaje del Clan MacIntyre. Se supuso que este pecio era uno de los tantos de la 2ª Guerra Mundial en esta zona que habían sido hundidos por U-Boats.

Inspirado por el libro de Green, Emlyn Brown se puso como misión encontrar el pecio del Waratah y producir un documental sobre ello. Luego de un survey de sonar en 1983 que no resulto exitosa, Brown comenzó a pensar en el pecio de la boca del Rio Xora.

Este contacto de sonar, junto con el mapa del Tte. Roos (que finalmente había resurgido en el album familiar) y el informe de Conquer llevaron a Brown a creer que estas evidencias apuntaban a los restos del Waratah. La teoría de Brown es que el Waratah sufrió un problema de máquinas y que cuando volvía a la seguridad de Durban la ola lo envolvió.

En 1987 hizo una investigacion intensiva con sonar de 100 millas cuadradas de fondo marino y determino que no habia otros buques hundidos en el área. En 1989 hizo dos expediciones, pero en ambas las tormentas imidieron hacer bien el trabajo aun qeuipados con sonar, campanas de buceo y otros equipos. Se vieron restos, pero ni fue posible su identificacion.

Ironicamente, al mismo tiempo que se hacia la expedicion, el diario The Star anunciaba un concurso con un premio de un viaje en el buque de pasajeros griego Oceanos que se hundió dos años más trade a la vista del río Xora.

En 1991 retornó con el Deep Salvage I y un sofisticado sumergible el Jago, capaz de bajar a 500 metros.Nuevamente las corrientes evitaron el trabajo por razones de seguridad.

En 1995 el intento fue con buzos que usaban TriMix, una mezcla de gases que permite bajar a ciertas profundidades, este intenfo falló por mal tiempo y en 1997 se trató de nuevo, se vio un pecio pero las corrientes alejaban a los buzos.

Desde 1997 Brown hizo tres expediciones dos en 1999 yla última en el 2001. En la de 1999 se uso un sonar de última generacion y todo daba a entender que era el Waratah, pero al bajar buzos vieron tanques y equipo bélico, por lo que se dieron cuenta que era en realidad el buque Nailsea Meadow que habia sido torpedeado por un U-boat en 1942

Ya que estaban en la zona, el grupo hizo varias inmersiones en el buque griego de pasajeros Oceanos, que estaba tambien en esa área.

Ahora, en la semana Nº 18 del 2004, el misterio puede ser resuelto cuando científicos zarpen de Durban armados con un sonar y nueva informacion sobre su posible localización. Financiada por Clive Cussler, quien escribió “Levanten al Titanic”, la expedicion espera encontrar al Waratah cerca de las bocas de los ríos Xora y Banshee de la costa del Transkei.

La historia de un piloto que piensa que vió los restos del buque ha sido analizada para identificar los sitios más probables, lo que ha formado dos bloques de búsqueda de unos 80 Km2. La expedicion, de 16 hombres, zarpara en un pesquero convertido que llevara un equipo de sonar para crear una imagen del fondo del mar. Si se localiza un naufragio, un buzo y posiblemente un mini submarino lo inspeccionarán  La misión durará cuatro días.

El Dr Peter Ramsay, un científico basado sudafricano y Emlyn Brown han cambiado de punto de vista y también se encontraron con Bill Elston, un piloto de Cessna que voló sobre la costa del Transkei en un día nusualmente calmo en 1962 y vió un buque completo de pasajeros bajo el mar. El ex ingeniero, ahora en sus 80, dijo:” de tamaño intermedio, contando con el casco y la superestructura  – pero según recuerdo, sin chimenea ni mástil – el barco parecia estar bastante ladeado a estribor, aunque no completamente de lado. A traves de las cubiertas superiores se podian ver claramente las escotillas y aperturas”. Una ligera brisa movió el agua y disolvió la imagen y Elston no la volvió a ver. Espera que la expedicion verificará su avistaje.

 

Fuente original: http://www.histarmar.com.ar/InfGral/SSWaratah.htm


El poeta preferido de los dioses

Viernes, Febrero 11th, 2011

Ser un romántiuco no es otra cosa que ser un loco exquisito. Eso fue Hölderlin.

Muerto el 7 de junio de 1843 en Tubinga, en la torre a orillas de Néckar donde le llevara su locura 1806, todo parece indicar que Johann Christian Friedrich Hölderlin perdió la cabeza por pedirle a sus semejantes más de lo que éstos son capaces de dar. “Jamás comprendí las palabras de los hombres, crecí en los brazos de los dioses”, dejó escrito en una de sus odas el hombre que, pese a su largo desequilibrio, es considerado el poeta alemán más grandes del siglo XIX.

Nacido en Lauffen (Württemberg) el 20 de marzo de 1770, apenas contaba el futuro autor dos años cuando murió su padre. Siendo el principal empeño de su madre hacer de él un buen clérigo, serán sus escuelas las de los conventos de Denkerdorf y Maulbronn. Estudiante, por fin, de Teología en el Stift -una suerte de seminario protestante de Tubinga-, será entonces, mientras descubre a Kant, Spinoza y Rousseau, cuando trabará amistad con Friedrich Wilhelm Joseph Schelling y Georg Wilhelm Friedrich Hegel.

Junto a los futuros filósofos plantará un árbol de la libertad al tener noticia de la revolución francesa, lo que le valdrá una reprimenda por parte de sus mentores. Ordenado pastor, empero, en 1793, nunca ejercerá su ministerio. Su religiosidad, estiman los expertos, tendrá expresión en sus versos. Así, a la sazón escribe nueve de los llamados por Dilthey ‘Himnos a los ideales de la Humanidad’, muy en la estela de uno de sus amigos de entonces, el poeta Friedrich Schiller -cuyo Himno a la alegría tanto nos recuerdan- vienen a cantar a la amistad, el genio, la juventud, la libertad y algunas otras cuestiones especialmente apreciadas en los años jóvenes.

Camarada de la práctica totalidad de los grandes hombres de la cultura alemana de su tiempo -si a Schiller lo frecuentó en Jena, mientras seguía unos cursos dictados por Fichte; a Goethe y Herder los trató en Weirmar-, será Schiller quien, además de publicarle los primeros fragmentos de ‘Hyperion’ le proporcionará el empleo de preceptor en casa de Carlota von Kalb, la mujer que le ha inspirado ‘Amor e intriga’. Pero la docencia no era la ocupación más adecuada para un hombre que concebía poesía y vida como un todo indivisible y soñaba con el resurgimiento de la civilización helénica, a la que dedicará su ‘Hyperion’ -hoy su obra más celebrada y una de la que ha conocido más versiones de cuantas la historia registra, en la que narra la triste experiencia de un joven griego que quiere combatir por la independencia de su país hasta que la barbarie de la guerra le sobrepasa-, cuya versión novelada completa apareció entre 1797 y 1799.

Recomendado, no obstante, por Hegel como preceptor de los hijos del banquero Gontard, en enero de 1796, Hölderlin parte a Frankfurt y se instala en casa de éste. Una vez allí no tardará en enamorarse perdidamente de su mujer, Suzette. Viendo en ella el ideal de “belleza griega” la convierte en la Diotima de sus versos. El comienzo del desequilibrio del poeta, bien puede datar de 1798, cuanto se ve obligado a abandonar Frankfurt e interrumpir su relación con Suzette. A partir de entonces, todo parece indicar que nada satisface a Hölderlin. En 1801, tras haber residido durante los últimos dos años en casa de un amigo en Homburg, se emplea como preceptor de los hijos de un comerciante en Hauptwyl (Suiza). Sólo permanecerá allí tres meses.

Schiller no puede o no quiere proporcionarle el empleo de profesor de griego en Jena que su viejo amigo le solicita y Hölderlin se coloca en casa del cónsul de Hamburgo en Burdeos. Abandona su nueva residencia en mayo de 1802 para regresar a Alemania andando. No hay duda: su razón ya está horada por la esquizofrenia. Cuando de regreso a la patria su amigo Isaac von Sinclair, el mismo que le acogiera en su casa de Homburg, le procura un puesto de bibliotecario, el desequilibrio que padece el poeta le impide aceptar.

Recluido en el manicomio de la Universidad de Tubinga, el doctor Autenrieth dictaminará que la locura de Hölderlin es benigna y confiará su custodia a un ebanista de la localidad, un tal Zimmer, quien lo recluirá en la torre referida anteriormente. Allí, sin más compañía que un piano desafinado, en él que muchos han querido ver una metáfora de su razón, Johann Chrisitan Friedrich Hölderlin pasaría el resto de sus días escribiendo extraños versos que firma con el nombre de Scardanelli.


Estupendo anuncio de comida para gatos

Miércoles, Enero 12th, 2011

¿Es publicidad o es arte? Toda una narrativa en una foto, con humor y gancho.


Yukio Mishima, el escritor samurai

Jueves, Enero 6th, 2011

Prácticamente reducido al ecuador de los años 80, cuando el estrenó de la película de Paul Schrader -«Mishima» (1984)- y la reedición de la traducción de Juan Marsé de «El pabellón de oro» (Seix Barral, 1963, 1985) llamaron la atención de los medios de comunicación sobre él, el interés del lector español medio por la obra de Yukio Mishima puede calificarse de tibio. Según parece, el novelista y dramaturgo nipón viajó por nuestro país meses antes de quitarse la vida. Es más, incluso se cuenta que llegó a tratar en repetidas ocasiones al doctor Vallejo Nájera, quien aparentemente se nos antoja tan alejado a su torturado colega oriental. Pero, en honor a la verdad, hay que apuntar la obra del escritor, que durante años fue el novelista japonés más conocido en Occidente, en líneas generales, en España ha inspirado la misma indiferencia que el resto de las manifestaciones culturales niponas.

La primera, de las no pocas contradicciones que presenta su biografía, es que, siendo la principal preocupación de su vida y de su obra la preservación de los valores del Japón tradicional, anterior a la occidentalización, Mishima sintiera a la vez la mismo interés por Occidente que Occidente por él. De hecho, los estudiosos de la literatura japonesa, enmarcan su obra dentro de la influida por la impronta occidental.

El 14 de enero de 1921, cuando Hiraoka Kimitake –Yukio Mishima es un seudónimo– nace, la literatura socialista y pacifista, que ha florecido en el país del Sol naciente desde comienzos de siglo, ha sido atajada violentamente. De los autores que en la estela de Émile Zola no han dudado en escribir contra la guerra ruso japonesa (1905), KotoKu Shusui, el principal de ellos, ha sido condenado a muerte y ejecutado en 1911. Kobayashi Takiji, militante comunista que años después intentará tomar el relevo a Shusui en la novela comprometida, morirá en 1933, al ser torturado por la policía en un interrogatorio. Mientras tanto, el pequeño Mishima, quien pese a pertenecer a la burguesía media se hace pasar por descendiente de una familia de samurais -los samurais serían una de sus principales referencias hasta el final de sus días- se educa en Gakushüin, la escuela por excelencia de la nobleza.

Estudiante universitario aún, cuando el escritor publica sus primeros relatos, la literatura japonesa asiste a una explosión de romántica exaltación nacional, que va preparando el camino de la Segunda Guerra Mundial. Antes de que esta confrontación acabe; Mishima publicará su primer relato «El bosque en flor» (1941) y el ejército le destinará a una misión suicida, de la que finalmente será relevado. No cabe duda, es en esta imposibilidad de autoinmolarse por la patria donde hemos de buscar otra de las claves de su vida

Publicada en 1949, «Confesiones de una máscara», donde el protagonista proclama abiertamente su homosexualidad tras recordarnos toda su existencia, será la novela que le catapulte a la cima de las letras japonesas. A ella le seguirán, entre otras, «La muerte en mitad del verano» (1953), «El tumulto de las olas» (1954) y «El pabellón de oro» (1956). Esta última, su obra más conocida, narra la historia del joven Mizoguchi, un aprendiz de bonzo obsesionado por sus complejos, «Cinco no modernos» y comienza a llevar una vida filocastrense que tiene su primera manifestación en una obsesiva práctica del culturismo. La fuerza, junto con la violencia, la belleza, la muerte y el erotismo, son las principales preocupaciones de sus páginas.

Aclamado en Oriente y Occidente, viaja por primera vez a Estados Unidos en 1958. Tal vez fuera entonces, en el país vencedor del imperio del sol naciente, donde comenzará a gestar el exacerbado nacionalismo que le inspirara durante todos los años 60. Aguijoneado ante el nuevo Japón occidentalizado, anhelante de unos tiempos que no van a volver, en 1968 escribe «Por el camino del samurai» y «En defensa de la cultura». Una y otra son sus obras más nacionalistas. Cuando esos mismos planteamientos le llevan a pronunciar conferencias en la universidad, es abucheado por los estudiantes. No obstante, consigue fundar entre algunos de ellos una organización de extrema derecha llamada Asociación de los Escudos.

Finalmente, obedeciendo a los seculares códigos nipones del honor, en 1970 decide hacerse el harakiri delante del jefe del estado mayor del ejército para protestar por la desmilitarización de su país.


El Gradual de Leonor de Aquitania.

Viernes, Diciembre 31st, 2010

Una de las más bellas e impresionantes piezas de música antigua que conozco. No os la perdáis.


Louis-Ferdinand Céline. El mejor escritor nazi

Miércoles, Diciembre 29th, 2010

Las notas biográficas al uso no valen. Se hace muy difícil hablar de Louis-Ferdinand Céline sin dejarse llevar por la indignación que provocan en cualquier persona de buena voluntad sus filias políticas. Siendo como es el escritor nazi por excelencia, lo más fácil es endilgarle el prurito de “fascista charlatán” o de “antisemita arrogante” con el que le define -entre muchas otras cosas, casi todas más loables- Maurice Bardèche en la solapa del único trabajo sobre el escritor publicado en España (Aguilar Maior, 1990). Sin embargo, para sus admiradores más devotos -y lo son mucho considerando las fuertes sumas que se han pagado por sus manuscritos en estos días-, como el mismo Bardèrche sotiene, Céline es también el trapecista de la sintaxis, el artífice de una simbiosis magistral entre la verdad y la forma en que ésta se expresa.

Aunque las sutilezas del lenguaje de ‘Viaje al fin de la noche’ (1932) sólo le son reveladas al lector francés -traducida al español originalmente en una espléndida versión de la autora de novelas infantiles Carmen Kurtz, dicho sea de paso-, bien es verdad que el escepticismo generalizado que rezuma la obra maestra de Céline -”una pesadilla de frenético nihilismo que se expresa en un lenguaje agresivamente innovador, como un colérico tartamudeo que arrasa todas las normas convencionales y que reúne sin cesar un argot colérico, osceno y lírico a la vez”, según apunta José María Valverde en su ‘Historia de la Literatura Universal’- también es perceptible en otros idiomas. Así, leer a Céline en español, pese a que el sentido de ciertas frases se pierda en el camino que va de su lengua a la nuestra, constituye una experiencia tan apasionante que muchos de sus admiradores intentan negar que fuera un nazi argumentando el exacerbado escepticismo que inspira sus mejores páginas.

Nacido en Courbevoie (Sena) el 27 de mayo de 1894, el Céline con el que Louis-Ferdinand Destouches habría de entrar en el parnaso de la novelística del siglo XX era uno de los nombres de su madre. No hay lugar a dudas, la mejor forma de conocerle es leyendo ‘Viaje al fin de la noche’, tan autobiográfica como todas sus novelas, pero, si cabe, la que concierne a ciertos episodios cruciales en su vida. Convertido en Ferdinand Bardamou, Céline cuenta su experiencia en la guerra del 14 -donde las heridas que le causan los mismos alemanes a los que luego se venderá en el 39 le convierten en un héroe de Francia-, en el África colonial francesa y en unos Estados Unidos agobiantes, que empiezan a convertirse en la superpotencia que son actualmente. Acaba compartiendo las miserias de sus primeros pacientes -quienes raramente le pagan- en un suburbio de París. Tan mujeriego como políglota, las mujeres y los idiomas serán su llave y su norte en un periplo por unas sombras que no son otra cosa que cuanto de absurdo encierra la existencia.

El inmediato éxito que obtiene ‘Viaje al fin de la noche’ se verá refrendando por el Premio Renaudot y la publicación de ‘Muerte a crédito’ (1936), que conforma con la anterior un díptico en torno Bardamou, si bien, en este último caso, lo que se nos refierie es la adolescencia y la juventud de Ferdinad. Ya catapultado al éxito, indignado con los empresarios judíos que se niegan a estrenarle un ballet, comienza a gestar un antisemitismo que tiene una primera manifestación en ‘Bagatelas para una masacre’. (1937), a la que seguirán varias obras menores, siempre nacidas de su odio a los hebreos.

Adalid de la cultura de la ocupación alemana de Francia, junto a Piere Drieu La Rochelle, tras la liberación se verá forzado a seguir a sus amigos nazis en retirada. Cuando cree haber encontrado refugio en Dinamarca, es extraditado a París. Despreciado públicamente, es desposeído de todas sus profesiones en Francia. Pero su nueva condición de repudiado por sus paisanos, le convierte en una suerte de perdedor. Su nueva postura le hace sentirse a gusto, al fin y al cabo vuelve a estar contra todo y contra todos, lo que cuenta para él.

Al final de los años 50, un último atisbo de su genio despunta otra vez < en la trilogía que dedica a su exilio danés, integrada por ‘De un castillo a otro’ (1957) y ‘Nord’ (1960) y ‘Rigodon’. Inédita hasta 1969, esta última apareció 8 años después de la muerte del autor. Como apunta Maurice Bardèche en la obra ya citada, el tiempo, presto a limar los últimos rencores de la guerra, obra en favor de Louis-Ferdinand Céline al margen de los odios y cariños que este autor, uno de los grandes que diera el siglo XX en vida profesara.


El hombre que heredó un reino siniestro.

Sábado, Diciembre 18th, 2010

Y al atardecer de lo gótico, descolló en el horizonte Sheridan Le Fanú.

Merecedor de una simple referencia en “El horror en la literatura”, que viene a ser algo así como el canon del género según Howard Phillips, Joseph Sheridan Le Fanu es, no obstante, uno de sus principales maestros.

Considerado por muchos como el precursor de la actual “ghost story” fue un genuino heredero de la tradición de la novela gótica, a cuyos escalofríos consiguió insuflar una nueva turbación: la aportada por la verosimilitud de una sus mejores propuestas. Nace en ella el terror no de planteamientos sobrenaturales, si no de la más estricta exposición de unas atrocidades que podían haber sido tan ciertas como los enterramientos prematuros que gravitan en “La habitación de el Dragón Volador”, el título en cuestión.

Es ésta una novela corta en la que un viajero inglés por la Francia posterior a Napoleón se ve envuelto en la trama de unos estafadores. Éstos, valiéndose de los encantos de una bella actriz, quien se hace pasar por una aristócrata brutalizada por su marido, y de un doctor, que les hace ingerir una droga que les provoca un coma semejante a la muerte, roban y hacen sepultar vivos a cuantos incautos caen en sus manos. Para desvalijamiento se valen de las súplicas de la actriz, que dice necesitar mucho dinero para huir de su brutal esposo; para sus siniestras inhumaciones, del mejunje del doctor. Una vez bajo tierra, los desdichados son dados por desaparecidos sin que haya ninguna prueba de la terrible celada de la que han sido objeto. Como se ve, la angustia que aquí se palpa no nace de los fantasmas, aunque en lo que a la literatura de espectros se refiere, Sheridan Le Fanu también es digno del más encendido aplauso.

Irlandés como Charles Maturin y Bram Stoker, Joseph Sheridan Le Fanu nació en Dublín en 1818. Fue la suya una familia hugonote emigrada a la ciudad que viera nacer al futuro escritor en 1730. Entre sus parientes maternos se encontraba un dramaturgo, Richard Birnsley Sheridan, muy apreciado en su tiempo, según parece. Tras graduarse en el Trinity College de Dublín, el futuro escritor ejerció durante algún tiempo como abogado, pero sería su actividad editorial la que le ocuparía la mayor parte de su vida. Propietario del rotativo dublinés “Evening Mail”, de las revistas por él puestas en marcha cumple destacar la “Dublin University Magazine”, ganadora en su momento de prestigio internacional.

Tan reacio a los viajes como lo fuera Baudelaire, parece ser que Sheridan Le Fanu nunca abandonó su Dublín natal. Es más, en su “Antología de cuentos de terror”, Rafael Llopis apunta que el escritor era conocido como “El príncipe invisible” merced a su inveterada misantropía. Ninguna visita le era más grata que el estudio de las doctrinas de Swedenborg y la producción literaria. Como escritor se dio a conocer copilando baladas y leyendas irlandesas, cultivando igualmente la novela histórica en la estela de Walter Scott en títulos como “Guy Deverell” (1865).

Pero el Sheridan Le Fanu que se aplaude hoy en día es el de ficciones como “The house by Churchyard” (1863), “Wylder’s Hand” y “El tío Silas” (ambas de 1864). Ahora bien, dentro de esa constante por la que el género alcanza su mejores cotas en el relato breve, nuestro escritor da lo mejor de su producción en la colección “Las criaturas del espejo” (1872). Entre las piezas allí reunidas destaca “Carmilla”, acaso el primer cuento de vampiras, inspirador a su vez de cuantos súcubos se han visto en la pantalla. Se impone igualmente la referencia a “Schalken el pintor”. Gótica pura, en sus párrafos se mezcla el tema del alma en pena con algo tan terreno como los amores perdidos a consecuencia de una palabra mal dicha en un momento dado.

“La obra de Sheridan Le Fanu -escribe Roberto Cueto- marca la transición de la corriente clásica de los Radcliffe y Maturin a la llamada novela sensacionalista de la era victoriana (…). Esa tensión entre el pasado terrorífico y el presente cotidiano será una de las claves para entender gran parte del fantástico posterior”.

Sin embargo, ese punto de inflexión que supone al género no fue suficiente para librar al escritor del olvido en que cayó su obra tras su muerte, acaecida en 1873. Habría de ser uno de sus discípulos, el también aplaudido autor de terrores M. R. James, quien, reivindicándolo como una de sus principales influencias, recuperara al gran Sheridan Le Fanu para el público lector.


Los discos de mi abuela y el libro electrónico

Miércoles, Noviembre 17th, 2010

Aunque a mucha gente le cueste creerlo, los que tenemos setenta años también tuvimos abuelos. Mi abuela, concretamente, falleció en 1962, y era muy aficionada a la música. Entre las cosas que heredé de ella había un centenar de discos, casio todos de música clásica, y hace tantos años que los tengo de adorno, o como objeto de colección, que os quiero hablar de ello.

Se comenta ahora en todas partes que el libro electrónico es la sustitución natural del libro de papel, y seguramente sea cierto, aunque para algunos haya llegado demasiado tarde, aunque sólo sea por no cambiar nuestras costumbres. Yo estoy de acuerdo en que tiene muchas ventajas, en que se puede llevar a todas parte, no pesa, no ocupa, pernite tomar notas sobre la marcha, da la posibilidad de llevar contigo una biblioteca entra de 5.000 volúmenes y más detalles aún que me han contado y ahora no recuerdo.

Siempre me he considerado abierto a las innovaciones y trato, en lo que puedo, de aferrarme al presente en vez de vivir en el pasado, pero con esto del libro electrónico me acuerdo de los discos de mi abuela y me acuerdo también de la colección de clásicos de mi abuelo, aquellos librotes gordos de la editorial Aguilar, impresos en papel biblia, a dos columnas, y de mil y pico páginas cada tomo. Tengo en ese formato las obras completas de Balzac, las de Galdós, las de Tolstoi, tres tomos de las Mil y una Noches comentados por Cansinos Assens, las obras completas de Wilde, las de Goethe, las de Emilia Pardo Bazán y muchos más, hasta casi cien tomos.

Me dicen que todos esos libros son una parte solamente de los que cabrían en un moderno libro electrónico, pero me planteo y os planteo una cuestión:

¿No les pasará a esos libros como a los discos de mi abuela? Tengo discos de piedra (de pizarra), tengo discos de 16 revoluciones. Tengo discos de 33 revoluciones. Tengo discos de 45 revoluciones. Tengo discos de 78 revoluciones. Los tengo de acetato y seguro que de algún tipo más que no recuerdo. ¿Y sabeis qué pasa? Que la mayoría son como cuadros o acuarelas, proque lo único que puedo hacer con ellos es mirarlos.

Los libros de mi abuelo los he leído todos, los sigo leyendo, los han leído mis dos hijos y algunos de ellos ya los han leído mis nietos. Pero los discos de la abuela han pasado a ser inúitiles. ¿No resultará en una serie de años, pocos seguramente, que el formato, el aparato o lo que sea se quede obsoleto y haya que volver a comprar esos libros, o se pierdan?

¿Qué sucederá con las notas, con las páginas marcadas, con las líneas subrayadas? Porque  yo aún tengo en mis libros los comentarios de mi abuelo, y sus reflexiones. Por mi parte, creo que el libro electrónico está muy bien para la gente a la que no le importa que las cosas duren o no, pero para quienes quieren conservar un poso, una herencia, y una trayectoia, me parecen muy peligrosos, porque te puedes quedar con ellos en la mano, como con los discos de la abuela o las cientas de casette de mis hijos.

¿Durante cuántos años más creéis que podréis leer esos libros?, ¿ a quién pòdréis dejárselos?, ¿qué valor tendrán en 100 años?. La colección de Aguilar de mi abuelo me la han tasado en 5000 €. ¿Qué valdrá la que vosotros dejéis? Si no os importa, pues también me parece lógico. No lo critico

Por último, un apunte, aunque sea más bien un desvarío, y perdonadme que plantee estas cosas:

¿Que clase de persona necesita llevar mil libros consigo cuando sólo puede leer uno o dos? Yo veo muy bien que haya opciones, pero el exceso de opciones produce parálisis, o eso me ocurre a mí. Llervar mil libros conmigo me privaría del placer, largo y laborioso, de elegir qué libro me llevo de viaje. Tonterías de viejo, pero quería decirlo, porque estas cosas , a la larga, son las que marcan a uno. Acaparar es una costumbre que se adquiere en poco tiempo y luego no se logra quitar nunca.

Por mi parte, de verdad, prefiero comprar algo que no depende de una marca, ni de una tecnología. Que es mío, que no me lo podrán borrar, ni obligar a comprar de nuevo ni necesitaré más patente ajena para usarlo que una vela, un candiil, o la luz del sol.

¿Es una ventaja pequeña? A míme parece enorme.

Ernesto Lera. Madrid