Enseñar al que no sabe

Acabo de leer una artículo y ver un vídeo en los que se mencionaba que ciertas personas, visitando lugares de interés explicaban a sus acompañantes un par de lugares.

Ambos fueron reprendidos por desarrollar tales acciones y no ser guías oficiales, lo cual roza el absurdo si no fuera por todo lo que esconde detrás.

Y es que estamos de nuevo ante una de las perspectivas más ilógicas que existen hoy en día: el que alguien, en este caso el estado impida a un ciudadano disfrutar de su libertad para generar un monopolio que solo aquellos que el estado decida puedan hacer uso del mismo.

Cuando vemos páginas como esta de entrenador-personal-barcelona muchas veces nos paramos a pensar cómo la juventud puede combinar un entrenamiento personal físico con el cultivo intelectual. ¿Realmente somos animales raciionales o centramos nuestra vida en lo mismo que un perro o un gato?

Razas de perros y cátedra emérita

Yo no sé si para hablar de razas de perros en León cualquier día puede venir un ganadero y reprendernos diciendo que o sacamos el carnet de pastor o no podemos hablar sobre el mastín leonés o el carea, o si nos da por visitar Las Médulas tendremos que hacerlo con un abogado para explicar que no, que tenemos derecho a hablar y a decir lo que nos parezca oportuno.

El caso es que la libertad, la persona y los derechos más básicos están empezando a ser pisoteados con alegría, y que elementos tan esenciales como la propiedad privada hay algunos que la ponen en tela de juicio.

Los caminos que recorremos

Cuidado porque este es un camino peligroso y si seguimos por él, cosas tan sencillas como que un emérito pueda hacer algo tan simple como enseñar al que no sabe puede suponer la patada en el culo y abandonar el sitio en el que se esté desarrollando dicha explicación, que puede ir desde una raza de perro hasta qué es procreatec.

Obviamente una cosa es defender a una profesión de ilegales e intrusos y otra bien distinta es poder hablar. ¿Dónde está el derecho a la privacidad de las conversaciones? Y es que a este paso tendremos el pequeño desastre entre manos y habrá que dejar de hablar de todo.

Así, hablar de las ventajas que presenta en el mundo de la psicología, la abogacía o el entrenamiento personal el marcarse objetivos puede ser uno de los asuntos primoriales cuando se abordan ciertas temáticas.

La importancia de los regalos

Un regalo es algo que le gusta a todo el mundo. El hecho de dar un regalo o de recibir un regalo implica un intercambio en el que a cambio de una sonrisa alguien te ofrece un presente.

Es por ello en que Internet, como no podía ser de otra manera, han aparecido webs sobre regalos en las que se ofrecen ideas sobre regalos originales o cualquier otro tipo de presentes. Este tipo de webs o tienen en general una estructura en la que se idndican una serie de cosas para regalar que posteriormente pueden adquirirse o directamente te llevan a otro tipo de webs.

También aparecen regalos informativos, más o menos convincentes sobre qué puedes plantearte para regalar a un hombre, a una mujer o a un novio. Obviamente regalar un piso en Alicante no es igual que regalar una sesión de ácido hialurónico, pero a veces, como se dice, lo que importa es la intención

Últimamente el mundo de las ideas y de pensar no es lo más expandido que existe y este tipo de páginas de consejos interesados están proliferando.

Sí, no es lo mismo que alguien te regale una corbata que aparecer en una web sobre jardines, pero la diferencia para los amantes de los jardines y de las corbatas es obvia. ¿No conoce todo el mundo que corbatas y perfumes son algo que tiende a ser catalogado como pasado de moda? Y es que ser original no es algo que esté muy en boca de todos.

La originalidad, los regalos originales no tienen por qué ser extraños como lo del ácido hialurónico. En una tienda de informática se pueden encontrar cosas tremendamente útiles y que además hagan las delicias de los perceptores de dichos regalos, como un samsung, un teléfono, una red plugin o cosas por el estilo.

Con todo, hay quienes prefieren siempre algo de nanoprecios, que siempre la tecnología suele ser un buen recursoy más barato que un piso en Alicante.

La clave muchas veces no está en el regalo en sí sino en el hecho de regalar, algo que sabemos bien desde emeritos.

La publicidad en google o pegarnos entre todos

Hablando el otro día con un amigo sobre el glorioso pasado del Reino de León me vinieron a la mente algunos pequeños detalles sobre cómo las sociedades pueden acabar por aniquilarse con tal de no dejar que el vecino progrese.

Porque como todos sabemos, hay tierras especialmente dadas no ya a dejarse arrancar un ojo con tal de que el de al lado quede ciego, sino a quedarse ciego con tal de que el de al lado quede tuerto lo que sin duda no ayuda a mejorar la calidad de vida de los habitantes sino que más bien es al contrario.

Y es que hay cosas que la edad no deja caer en saco roto, como son el observar que correr contra la pared para tumbarla puede ser menos eficaz que el intentar dar una vuelta y encontrar la puerta.

Esto, que es un hecho obvio, pasa de vez en cuando en Internet cuando intentamos infructuosamente lograr visitantes a la web. Mientras algunos como Google se aprovechan del tema. Porque vamos a ver, ¿cómo es posible que alguien haya imaginado un sistema tan bueno como el de la publicidad en google?

El tema es el siguiente:

Google no “vende”, como se hacía años en la prensa un espacio publicitario, sino que lo subasta. Si tú pagas 0,8 y yo 0,81 yo me llevo el primer puesto y tú el segundo. Así, en lugar de tener espacios fijos los abre y gana dinero, más dinero que si lo hiciera fijo.

Hasta ahí correcto en el mundo online.

El otro tema es que para saber fijar y optimizar las pujas hay que tener un mínimo de conocimiento en marketing online, y no todo el mundo cumple esa característica. Por ello Google “regala” vales de 50 o más euros para que “probemos”.

O lo que es lo mismo, algo que parece un regalo directamente encarece el mercado de las pujas, con lo que todo queda en casa como en esta página de fecondazione assistita lanzada al mercado italiano para una empresa de España.

A google no solo le sale gratis el bono (obviamente solo para cuentas nuevas) sino que además logra que esas cuentas encarezcan las pujas y no hablemos ya si el gastador del bono se queda como cliente.

En definitiva, nadie da nada en el mercado a cambio de nada y Google no iba a ser menos.

Vacaciones, casa rural, playa, ciudad

El periodo de vacaciones se convierte para no pocas personas mayores en un dilema. Mientras la familia toma decisiones sobre cuál es el mejor sitio en el que disfrutar unos días de verano, los mayores parecen ser un tema que, en el peor de los casos, puede ser un inconveniente para cierto tipo de decisiones vacaciones.

Y es que muchas parejas jóvenes pueden llegar a olvidar que una persona mayor no tiene por qué ser un inconveniente, sino todo lo contrario, existen alternativas para que disfruten asimismo de un tiempo en el que lo tradicional, la rutina, pase a un segundo plano.

Existen en la actualidad residencias, casas rurales y hoteles especiales para personas mayores con diferentes grados de dependencia donde nuevos escenarios, nuevas personas, nuevos entornos pueden ayudar y mucho a mejorar la salud física y sicológica de muchos de nuestros mayores.

¿Qué alternativas positivas se nos plantean?

casa rural astorga

Un pueblo, una casa rural

Muchos de nuestros mayores no provienen de un entorno urbano, sino de multitud de lugares y aldeas los que llenan la geografía ibérica. Es por ello que un lugar vacacional en el que lo rural prime sobre lo urbano puede servir de distracción, entretenimiento o incluso hacer que lleguen a la memoria multitud de recuerdos o habilidades de la persona mayor.

Las casas rurales son por ello una buena alternativa a hoteles de playa o apartamentos desde los que los mayores pueden aportar, compartir y pasar unas buenas vacaciones. Una casa rural en Astorga, Ribadeo o Allariz puede ser una buena alternativa a un apartamento en Benidorm, Salou o Almería o para celebraciones en Madrid.

Así que no olvidemos las múltiples posibilidades que desde un sicólogo hasta un terapeuta no dejarían de recomendar: cambio de aires, cambio de ambiente y descansar, también, de lo que hacemos todos los días.

Abel Pardo en emeritos.com

Comenzar una andadura como redactor en una publicación es siempre un motivo de satisfacción. Sirvan estas líneas, antes de nada, como agradecimiento al equipo de emeritos.com que tan gentil ha sido a la hora de invitarme a compartir con ustedes mis pensamientos en esta web.

Como presentación decirles que mi nombre es Abel Pardo Fernández, soy leonés de Llión y he tenido el honor de ser profesor asociado de la Universidad de León durante cuatro años en el área de marketing del departamento de economía de la empresa en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de León.

De mi etapa universitaria guardo gratos recuerdos, puesto que mi iniciación en la misma se produjo en la Escuela Universitaria de Ingeniería Agraria, en la que culminé mis estudios de ingeniero técnico agrícola en explotaciones agropecuarias. A partir de aquí mi formación se ha centrado en dos ámbitos: lingüístico y de marketing.

Por estas razones mis colaboraciones se centrarán en estas dos disciplinas, y dentro del marketing en todo lo relacionado con este apasionante mundo que es internet: SEO, PPC, SEM, desarrollo web o email marketing que tanto y tanto están hoy en boga.

Agradeciendo de nuevo la invitación a colaborar que me brinda tan amabablemente la dirección de esta web, les dejo con los datos de mis publicaciones online donde pueden contactarme:

Abel Pardo en Blogspot – http://abelpardofernandez.blogspot.com

Abel Pardo en WordPress – http://abelpardofernandez.wordpress.com

Escribir un artículo en Internet

A veces escribir es algo consustancial con el ser humano. Quien ha vivido, vive o tiene la intención de vivir no puede quedarse en la simple vivencia, redundando lo redundante, sino que ha de contarlo.

De poco vale haber estado en la toma de La Bastilla si nadie lo cuenta. De poco sirve haber cruzado a nado un gran lago si no hay nadie para verlo. De nada sirve haber sentido el aire puro del Amazonas en una mañana lluviosa si no queda constancia de ello.

Por estas razones Internet ha venido a dar voz a los sin voz, a aportar esa chispa de la vida que nos permite expresar aquello que encerramos.

Las redes sociales, los blogs, son un fenómeno de masas no solo por poder cotillear lo que otros hacen sino por demostrar que nuestra vida es interesante, que esa hamburguesa o helado que vamos a comernos con placer merece la pena ser fotografiada y compartida o, simplemente, que un nuevo título de postgrado ha sido añadido a nuestro currículum, que sabemos hablar en leonés o en sánscrito y como tal figura en LinkedIn.

Internet es mucho más que una red para empresas

Internet es una revolución, no cabe duda.Hay un antes y un después en la historia del ser humano desde que todo el saber mundial está a nuestra disposición con unos pocos clics.

Pero más que una plataforma para hacer SEO con el que estar los primeros en Google o crear una tienda online con la que comercializar los productos de cualquier empresa internet es, sin duda, un punto de inflexión entre una vida anónima y sin capacidad de mostrarse al exterior y un elemento que a buen seguro potencia la autoestima de no poca gente.

No desechemos el poder de las redes, de la gente, del minuto de gloria que cada ser humano aspira a tener.

No hay que subir las tasas, sino reducir las plazas

No vamos lentos: retrocedemos.

Me temo que me pilla un poco mayor el asunto, pero hay cosas que no cambian: desde tiempos de Plutarco, y milenios antes, los ricos lo tienen más fácil que los pobres y los guapos lo tienen más fácil que los feos. Eso no hay quien lo arregle.

Pero fuera de la desigualdad intrínseca, la que hace que uno se ligue a todas las tías y otros no nos comamos una rosca, hay que procurar por todos los medios que se imponga la igualdad de oportunidades. Y para conseguirlo, el camino no es aumentar las tasas universitarias. Semejante medida sólo conduce a que la educación superior sea un objeto de lujo económico, cuando lo cierto es que debería, sí, ser un objeto de lujo, pero solamente intelectual.

La universidad española nos está costando mucho más de lo que vale. Se p`roducen licenciados inemppleables a mansalva y se utilizan las aulas para actividades como esperar a casarse o esperar a quye salga un trabajo en cualquier cosa. Saldría mucho más barato dar un sueldo, un pico y una pala a todos los inútiles que pueblan las aulas que pagarles una educación que está claro que no va a servirles para nada. Yo eso lo veo claro.

Y como lo veo claro, no admito, no tolero que se incrementen las tasas para dejar fuera de la Universidad a quienes menos recursos tengan. Lo que debería hacerse es subir las notas de acceso y reducir las plazas universitarias, de modo que entren en las facultades los mejor preparados y los mejores expedientes, con independencia de su capacidad económica. Lo más justo y lo más cabal es invertir en los mejores, y el resto, si su padre tiene dinero,q ue se hagan rentistas, y si no lo tiene, que se hagan pescadores de altura, proponer un ejemplo. Pero que no pierdan el tiempo a nuestra costa.

Aumentar las tasas para reducir la demanda es regresivo, injusto e ineficaz. No habrá mejores profesionales: habrá profesionales más ricos, más tontos, menos preparados y más confiados en la chequera de papá. Justo lo contrario de lo que sucede en los lugares donde la Universidad es barata, o gratuita, y la selectividad una autentica masacre.

Porque eso es lo que creo que nos conviene: gratuidad en la enseñanza y terror en los exámenes. Otra cosa es dar facilidades a los que crean casta. Otra cosa, permitidme la expresión, es poner el culo en pompa.

J.L. R.S. (Ingeniero jubilado)

El ladrillo efervescente

No se rían, que puede ser la nueva panacea de la economía. Se echa al agua, al de un trasvase cualquiera, y alivia los síntomas de agotamiento de la demanda, los espasmos del desempleo y sobre todo esa sensación de vacío que desde hace algún tiempo se deja sentir en los bolsillos.
Si en los tiempos de prosperidad el ladrillo aseguraba grandes plusvalías y jugosas comisiones a sus distribuidores, calificadores, turiferarios e hisopistas, ahora, en tiempos de carestía, promete convertirse en la solución mágica de todos los males, presentes y futuros, a fuerza de reconvertir viviendas invendibles en pisos de protección oficial, prometer lo que no se pudo cumplir en otro tiempo y renovar la zanahoria que mueve al burro.
Es lo que hay, señores. Esta es toda la imaginación que le va quedando a nuestros dirigentes: ladrillos y más ladrillos. Ladrillos a precio de oro, en las costas, en los montes, en los parques, en los últimos andurriales recalificados a toda prisa para completar la sonsaca de algún ayuntamiento. Y ahora, ladrillos en saldo, para que no se pare la economía y no crezca el paro, porque la construcción es un sector vital y toda esa monserga que nos sabemos de memoria. Cuando ganaban, era suyo. Cuando pierden, es de todos. ¡Tres hurras por este liberalismo de cartón piedra!
Aquí, de fabricar algo, ni se habla. De pensar algo, mucho menos. Innovar, crear empresas que a su vez generen algo cuando acaben de construirse, no se plantea ni de broma. Aquí el que tiene un duro, lo mete en la tierra, como el condenado de la parábola de los talentos. En la tierra siempre, la de la fosa, si fresca, la del ladrillo, si cocida.
Ya nos pasó otra vez: cuando vino el oro de América, además de gastarlo en guerra europeas y flamencas, lo gastamos en iglesias casas solariegas y palacios, en vez de en fábricas de hilaturas como hicieron otros. Y eso quedó: un país lleno de blasones, de escudos señoriales, de iglesias descomunales, cuatro por cada pueblo, y ni una manufactura. Nos pasó ya, pero no espabilamos: la gente de los pueblos sigue comprando pisos en la capital para pasar el invierno y que los hijos las vendan cuando ellos falten, sin plantearse la gran pregunta: ¿a quién se las van a vender cuándo en esa capital no quede nadie, porque no hay trabajo?
Pero tranquilos, que para entonces ya inventará otro ladrillo efervescente, mentolado, o con sabor a naranja, para que las administraciones, las veinte o treinta que habrá entonces, puedan seguir cobrando sus impuestos sin preocuparse de que la tierra prospere y la gente no emigre.
Porque lo que cuenta es que haya muchos pisos, que son los que pagan IBI. Que los ocupe alguien o no, los trae al fresco.