¿Cual cree un concejal que es su función?
Miércoles, Octubre 6th, 2010
Y va la concejala de la cosa y el ello, doña Teresa, y depone argumento, y lo hace a discreción, al viento, que se la oiga, que se entere el ciudadanío todo; de modo que en la deposición ad…vierte de que c@mpus no es una revista universitaria, que la universidad no nos financia, que no nos controla ni dirige, ni esas cosas que corresponden a una institución educativa de mérito.
Cierto, doña: la universidad no nos da un euro ni lo queremos ni pinta un higo en esto. ¿Y qué? ¿Es que para poder existir es necesario cobrar de algún organismo público o recibir su encomienda? ¿Qué clase de inteligencia estalinista de la sociedad es esa? ¿Qué pasa, que si un puente no lo paga el estado, no es puente? Y mi casa, ¿si me la pago yo no es casa? Valiente carajal argumentativo propio de gazmoños y beatas. No será que somos libres y eso la molesta: idiotas, chapuceros, lo que usted quiera, pero libres. ¿Que no estamos en la onda, que no le seguimos el rollete ni sus gañaneces de presunta moderna?… Mire, eso sí, de eso lo que usted quiera.
Dice la doña en otra parte o entrevista que nos comunicaron su descontento, que nos hicieron saber de su desacuerdo con nuestros contenidos, que nos reconvinieron por nuestra actitud y nuestros excesos… Es mentira, jamás se han puesto en contacto con nosotros con anterioridad a sus desmanes por carta (esas tan persuasivas que remiten a los empresarios para que no se anuncien con nosotros).
En todo caso, y he aquí lo sustantivo del hecho, ¿quién narices es usted, doña, para decirnos qué, cómo o cuánto tenemos que publicar en esta revista? ¿Quién se ha creído que es o quién cree que la asiste? ¿Qué clase de don infuso la distingue para ir por el mundo abusando de su cargo y de la institución que lo ampara para imponer sus pequeñas ideas, o sus rencores, o sus traumas? ¿Cómo se lo diría?…: ¿se le ha ocurrido pensar que ser mujer y tener la razón, o tener la razón por el simple hecho de ser mujer no son verdades apriorísticas, y ni tan siquiera axiomas? ¿Se le ha ocurrido pensar que puede usted estar tan equivocada como un hombre?
Dice también la doña que somos xenófobos, lo que no dice es por qué lo somos y dónde lo somos. Nos está imputando un delito. Si cree que es cierto y puede probarlo, que acuda al juez… Pero no, también en la más rancia línea estalinista, y por lo que se ve feminista/socialista, la señora concejala de la cosa cree que los jueces son innecesarios, que ella sola, mismamente consigo misma toda, puede tasar las pruebas, dictaminar sobre los hechos y emitir sentencia. Porque ella lo vale y es concejala, que es como ser la virgen laica pero aquí en la tierra y en local periférico. O sea, que viva la libertad de expresión, el estado garantista y la igualdad de los sexos.
Dice igualmente que somos soeces. Ignorábamos que la señora concejala del asunto tenía el privilegio y el rasero de lo soez y lo malsano, que ella sola, también consigo misma toda, puede dictaminar al respecto de lo que debe ser y no está siendo. Aquí, ingenuos que somos, pensábamos que esto del concejalato se debía al orden y concierto y al gasto cabal de lo recaudado, y a dar cuenta y escuchar al administrado. Pero vemos que no, que lo que se lleva es la guía espiritual y estética del rebaño, y que la señora concejala tanto opina y reparte subvención como impone lo in, lo out, lo cool, la modernidad, la posteridad, lo fresh y lo fashion, porque ella…, pues eso, ella lo vale.
Dice la doña concejala Teresa que nuestros anunciantes no sabían de nuestra malsana conducta, y han huido a su voz tonante de salvadora virtuosa. También es mentira: basta pasar las páginas del próximo número (20 de octubre) y contar las ausencias: sencillamente, no damos abasto. Aunque quizá fuera más interesante lo que los empresarios nos han dicho a nosotros de ustedes y de sus maniobras persuasivas, en qué se han ciscado, cuánto y cómo, en qué términos y sobre quiénes, cosa que no transcribimos porque, esta vez sí, son apreciaciones ciertamente delictivas (verbi gratia: «me van a decir a mí cómo y en dónde tengo que gastarme el dinero: cuál dinero, ¿el mío que tengo yo, o el mío que no me pagan ellos?).
Mire señora concejala de la cosa y del ello todo, nuestro delito no es que seamos xenófobos, vulgares, soeces o cualquiera de esas mamarrachadas ecuménicas con las que se llena la boca cuando no sabe qué decir y lo dice; nuestro delito es que no somos feministas/socialistas, al menos, no como ustedes, a la como sea, y venga y trae y de lo mío qué hay y vamos a ver si reeducamos al personal con vistas a tener tieso el tinglado y franco el cotarro. Nuestro problema es que no pertenecemos a la secta, ni a la suya ni a la de enfrente, no estamos en la pomada y no besamos culos.
¿Y sabe qué?: nos gusta, estamos orgullosos de ser el blanco de sus iras, porque no son ustedes buena gente, no van por derecho, no vienen a la cara, van a lo suyo con lo nuestro, y contra nosotros si se tercia. No, no son ustedes buena gente.
josé mª menéndez
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